domingo, 8 de mayo de 2011

Punto negro:


Te veo, minúsculo, muy pequeño, y tan solitario. Parece que todos te han olvidado, aislado, separado; o bien, detestado por ser la mancha sobre el lienzo blanco, porque les recuerdas la corrupción de lo que, un día, fue impecable.
Posees la figura platónica de la perfección en plano bidimensional; y, al verte, parece que te enroscas una y otra vez en una serie de círculos que no tiene fin; una espiral perpetua que se pliega sobre sí misma, movida por la fuerza centrífuga hasta la eternidad.
Tu color es como el alquitrán, y nadie sabe cómo llegaste allí; tu naturaleza es desconocida; sin embargo por tu color muchos piensan que representas al mal. Podrías ser signo de egoísmo, porque te abrazas con mucha fuerza sin permitir la compañía de otro más; tan fuerte te abrazas que eres como un apretado nudo que perdió su forma por la presión que se ha ejercido; eres como una bailarina, vista desde el cielo, que gira sobre su propio eje y se prepara para encantar a su público con su sólo. ¿Complicado o simple? ¿Observador o protagonista? ¿Qué eres realmente? Para mí, sublime poesía estática; para muchos sólo un fino punto negro que ha estropeado un pared blanca.

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