miércoles, 28 de febrero de 2018

Rusted Clockwork

Después de mucho tiempo alejado de mi blog, quisiera refrescarlo.
Para hacerlo quiero presentarme a mis lectores. Lo sé son poco y la mayoría me conocen físicamente, pero de igualmanera, chances are que algún día otras personas decidan leer por aquí.
Soy salvadoreño, actualmente trabajo en el agro, estoy en mi tercera década de vida. Me gusta tener un pensamiento abierto, y ser critico en aquellas cosas que pueden afectar a muchos, socialmente hablando.
Amo la gastronomía, creo que soy devoto a la cocina. Me gusta la química y la ciencia, y son las que me ayudan a experimentar en viveros y plantaciones en las que trabajo. Son adicto a la lectura, la escritura y el estudio. Soy muy malo para la poesía.  Me encantan la historia universal, y me gusta observar a las estrellas.
Si me hacen consultas, trataré de responder con prontitud.

domingo, 26 de junio de 2016

EL DÍA QUE MUERA


Cuando muera no quiero que me entierren en una caja negra, ni blanca, ni dorada. El día que muera no quiero que sea aburrido. Definitivamente no quiero ser enterrado en una caja común de funeraria, no hablaría bien de mí. El día que muera quiero una caja de múltiples colores, decorada con alegorías propias de mi país, como las que uno se encuentra en Ataco o en La Palma.

El día de mi funeral quiero el salón lleno de hojas de palma multicolores, decoradas como si fuera un domingo de ramos, quiero toritos pintos corriendo por los alrededores, quiero a los invitados disfrutando como si fuera día de fiesta. Quiero que el día que yo parta de este mundo la gente recuerde que nunca me gustaron los protocolos ni los convencionalismos. 
No me gustaría tener gente sería que hable de lo serio que yo pude ser en vida. Los quiero con vestidos de muchos colores, alegres y dichosos de estar juntos y que el último día que vean mi cuerpo lo recuerden con gozo y regocijo.
Mi objetivo final es que mi muerte no pase desapercibida para esta gris y rutinaria sociedad. Quiero que sea una muestra de lo mucho que me costó adaptarme a ella, y que les recuerde que nunca me gustó seguir sus reglas. No me importa si me llaman loco, total, ya no estaré en este mundo para escucharlos. Quizás me lo reprochen en un par de oraciones, no importa, vivo en una sociedad sin memoria histórica y a la vuelta de un par de días olvidaran lo sucedido. Pero yo me iría con la felicidad de haber hecho algo diferente y "anormal" en una ciudad tan "normal". 


domingo, 26 de julio de 2015

Desesperación.



Desolación, vacío, inmensidad.
¡Arena! Kilómetros y kilómetros de arena alrededor. Imposible identificar donde inicia o termina.
Estoy aquí, en medio de esta “nada”; o en el centro de todo, dependiendo de la óptica. Este cielo, que se eleva sobre mi cabeza, luce cargado de estrellas. Me atrevo a calcular el triple de las que hay en un cielo nocturno “normal” ¡El viento sopla! y los granos de arena se abandonan a su fuerza. Al tratar de escuchar alguna señal de vida, ¡algo, cualquier cosa! -aunque sea una pequeña rata o una cucaracha- por respuesta obtengo el sonido del viento que sopla y choca contra las dunas de arena.
¿Qué es este extraño lugar? Veo las estrellas, pero no hay una luna a la vista. La noche me parece eterna. Hace ya una semana que es de noche, o al menos hace una semana que estoy aquí, y a juzgar por lo que veo, creo que no hay amanecer. Lo único que siento es el toque de la mano nocturna, que traspasa mi piel; y el abrazo de los granos de arena que se elevan al antojo del viento. 
¡Gritar! ¡Gritar! Es lo que hago, llamo por sus nombres amigos y conocidos al azar, en la inútil espera de una respuesta. Al final… silencio. Mi garganta esta herida, arde y duele. No tengo aire, aliento o fuerza para gritar de nuevo. 
¿Agua? ¿Pozos? ¿Arroyos?... Me parece que he caminado miles de millas y en vano he intentado buscar algo a lo que pueda llamar oasis. El agua parece no existir. He cavado profundos agujeros con la esperanza de que brote agua a través de esta arena, en este desierto eternamente nocturno, pero nada sucede… ¡Nada! Mis uñas están quebradas, mis dedos sangrados y mis manos ampolladas del esfuerzo; solo he logrado fatigarme inútilmente. Mis labios están agrietados, mi piel curtida por la resequedad del viento y mis piernas flaquean. La sed es insaciable ¡ya no puedo con ella! Si tan solo beber mi propia sangre me tranquilizara, lo haría sin pensarlo dos veces. El hambre me está acabando, todo mi cuerpo tiembla, me siento cansado, profundamente agotado. Sin esperanzas, me he lanzado al suelo con mis brazos y piernas extendidas, viendo directamente este cielo tan espectral, tan lleno de estrellas, que simula una pared que no puedo alcanzar y menos traspasar. La fatiga es evidente, cada paso en esta tierra es difícil, mis pies se hunden en la arena, y avanzar es casi imposible, moverme unos pocos metros requiere de toda mi dedicación y entrega. 
Calculo, por el tiempo que llevo en este lugar, que debería de estar muerto de inanición o deshidratación, pero aun estoy con vida. Mi cuerpo es como una hoja que se seca y consume poco a poco, pero no logro morir, sigo sufriendo y sigo vivo. ¿Por qué me evades muerte? ¡Contéstame! Tú pareces ser mi mejor opción, y sin embargo también ignoras mi llamado. 
Mis lágrimas han secado; probablemente las gasté ya todas. 
Creo, y no estoy seguro por la irregularidad del tiempo en este lugar, que hace tres días intenté avanzar hacia el horizonte, guiado por una nebulosa de estrellas, pero aunque corrí los más lejos que pude, no logré ver algo diferente de esta arena, una sensación de haber corrido en círculos me invade. En este lugar no hay colinas, montañas o valles; toda su geografía es plana. Una llanura que se extiende sin fin. 
Así que no me queda más que esperar y morir. O tal vez solo esperar, porque no tengo una certeza de morir. Me rendiré, dejaré de luchar. Me acomodaré y esperaré aunque nada pase, porque en el mejor de los casos, el que suceda algo sería bueno. 
Finalmente, me pregunto… ¿Adónde estoy? Será el infierno, será el limbo, el purgatorio… no creo que sea el cielo. ¿Tendré salida o escape de esta bastedad? No lo sé. Aun no logro clarificar que puede ser este lugar. Es bastante parecido al infierno. Es bastante parecido a… 
¡No! No, no, no, no… esto no es el infierno. Es peor, y ahora sé porqué no puedo salir de aquí. Es un lugar adentro de mí mismo. Es el terrible laberinto de mi mente y de mis pensamientos que no me da paz ni me deja descansar. 
Desolación, vacío, inmensidad.

sábado, 5 de enero de 2013

Sin entradas nuevas

Hay momentos en la vida en que los dedos se mueren por teclear y escribir algo interesante, mientras el cerebro se siente sin posibilidades de llevar a cabo la fatídica tarea de pensar.

Y es así como me encuentro, sin ni una sola entrada nueva, la mitad de las cosas que quiero escribir... ya fueron escritas (y además muy bien escritas), otro par de ideas vagan por mi cabeza incompletas, y el resto no vale la pena que sean escritas (al menos en mi blog público) sin embargo ya antes me he quejado de lo mucho que me fastidia estar sin ideas para nuevas entradas, sin embargo, en esta ocasión la falta de ideas propias me ha permitido ponerme al día con las entradas de todos aquellos a quienes leo regularmente. Además cuando me encuentro con una entrada que es bastante parecida a una que yo quería crear, pues me hace feliz saber que hay un flujo de ideas similares en personas que a veces estamos a cientos de kilómetros de distancia, o bien a generaciones de distancia.
Y tal véz puedas pensar tu, sí, tu lector, que este escrito no tiene punto, pero ese es el punto, muchas veces dejo de crear entradas al pensar en "¿cómo las va a recibir mi lector?"... y por esta vez me tomé la libertad de obviar este detalle para expresar una idea más que puede, al final, no tener ningún sentido.

martes, 11 de diciembre de 2012

think out of the box

Y me dijo: think out of the box.
Hice una nota mental para mi mismo, y seguí oyendo sin escuchar.
Había llegado a ese momento de total insatisfacción, donde comprendo que me están retando para que pueda hacer las cosas distintas, pero al final, me dan normas, reglas y lineamientos que deben acatarse sin dudar ni reclamar, y sin embargo me piden que piense fuera de las cuatro paredes que ya me han ofrecido. Es como si le pidieran a un condenado a cadena perpetua que sueñe con la libertad.
¿Innovar? no es difícil, solo requiere de un poco de ingenio ¿Inventar? es necesario tomarse el tiempo, pensar y echar manos a la obra. Pero si me dan una plancha, me dicen "sirve para planchar" y además me prohiben desarmarla y buscarle otros usos... ¡Absurdo!, pero eso es lo que nos piden a diario.
Creo que vivimos en un mundo de infinitas posibilidades donde nuestro deber es encontrarle salida a las situaciones más complicadas con los recursos que tenemos, pero siempre dispuestos a cruzar ciertas barreras... y no estoy dispuesto a vivir encerrado entre reglas y normas absurdas que me impidan hacer aquello que creo.
Voy a pensar out of the box pero con toda la intención de salirme de ella. Creo que todos los genios que revolucionaron al mundo lo hicieron a su manera; y además inventando su propio camino, sus propias reglas y sus propios lineamientos ¿Por qué soñar con una pecera, cuando vivo en un río?
Ahora más que nunca estoy convencido que no fuimos hecho para vivir en aguas encharcadas que se pudren y evaporan; si no que tenemos la capacidad de nadar en el mar, solo es necesario llegar a el de forma discreta, para que nadie interrumpa nuestro paso, y una vez en el mar nadar en su infinidad y perdernos en su plenitud

domingo, 21 de octubre de 2012

Los azacuanes.


Dos veces al año, los cielos de mi patria se ven engalandos por el paso de las aves migratorias.
Los azacuales les llaman. Es una curiosa mezcla de aves de presa y de carroña que se mueven de norte a sur, y viceversa, hullendo del frio invernal... son, por decirlo de alguna forma, adoradores del verano eterno e incanzables seguidores de los días cálidos.
Una gigantesca cooperacion de águilas, halcones, gavilanes y zopes que siguen un mismo compás, la música invisible de la naturaleza que muy pocos logran escuchar.
A mí, me parecen un delicado espectáculo de manchas negras que se arremolinan en el firmamento. Bailarinas emplumadas que muestra una destreza coreográfica mientra se dirigen a su soleado destino.
Al ver el evento desde la frialdad calculadora de las ciencias naturales, podría, simplemente decir que las aves planean en espiral ascendente sobre corrientes cálidas que las elenvan a la altura necesaria para proseguir su viaje. Pero esta tarde al verlas pasar, evocaron a mi memoria el olor del mar y la briza de las montañas... su visita representa la esperanza del verano; pues son los embajadores de los cielos abiertos, que traén consigo la retirada del invierno.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Te dejo las cosas claras

Para saber que existes en mi mundo te debo conocer; al conocerte formarás parte de mi vida y dejarás el anonimato para ser una nueva estrella que gira en el firmamento de lo que ESTÁ a mi alreadedor.
Si ya no te recuerdo, no existes... y si no existes: el daño que me infrinjiste, o todo el bien que hiciste quedará también olvidado
Si ya no existes, tampoco lo hacen el dolor, la amargura y el resentimiento; ni las alegrías, el gozo y la felicidad compartida.
Eso no significa que ya no camines, o que ya no vivas; o que nunca más te vuelva a ver; es sólo una forma de explicarte que no me voy a esforzar por reternete en mi cabeza... Sin embargo, al verte, al encontrarte: todos los sentimientos que un día tube por tí se materilizarán frente a mí.
Por eso, según la dirección que tomen mis sentimientos, puedo decidir simplemente ignorarte, fingir que no existes, que mi corazón nunca te conoció; o puedo abrirte mi entrañas y mostrarte que a pesar de las nuevas arrugas o los menos cabellos, sigo siendo el mismo despistado sin remedio, el lector sin descanso, el maníaco de atar, el neurótico constante, que repite una y otra vez esa rutina autista que ya te sabes de memoria.